Gobierna el PSOE

Ayer España se acostó bajo el gobierno de un partido sumido en la corrupción. Hoy nos acostaremos al amparo de un gobierno liderado por un partido decente, transformador y limpio. Los socialistas nos hemos dejado la piel defendiendo a la gente común y corriente, nuestra gente, y hoy todas esas personas saben que podrán dormir más tranquilas. Los socialistas hemos atravesado momentos difíciles, también en el interno del partido, pero si algo somos es generosos, y nuestra voluntad es la de unirnos para volver a echarnos este país sobre los hombros y devolver así la dignidad a las instituciones.

España necesita un cambio, España necesita que caiga la mordaza, que vuelva la memoria histórica, que se defienda con uñas y dientes la igualdad, y que se sostengan a pulmón la sanidad y la educación. España necesita que el socialismo vuelva a palpitar en el corazón de las instituciones para que el oxígeno democrático llegue a cada rincón de nuestro país.

Atrás quedan las cuitas internas, las trincheras o los enfrentamientos. Los socialistas somos hombres y mujeres de estado, y nuestra única labor hoy es trabajar por el progreso, por la fraternidad y por la libertad. Hoy Pedro Sánchez no solo será nuestro presidente, también lo será de cada española y cada español que, habiéndolo votado o no, encontrarán en su gobierno a un partido, el PSOE, a la altura de nuestro tiempo, a la altura de nuestra historia.

Soy militante del Partido Socialista Obrero Español desde el momento en el que cumplí 18 años. Me siento profundamente orgulloso de ser socialista y de militar bajo las siglas de un partido que ha transformado y que transformará nuestro país. Me siento orgulloso de militar al lado de gente ejemplar, de personas que han consagrado su vida a los demás. Me siento orgulloso de formar parte del partido de Ernest Lluch, de Carmen Chacón, de José Luis Rodríguez Zapatero o de Alfonso Guerra.

Hoy España tiene la oportunidad histórica de levantarse, de mirar al futuro desde un nuevo presente. Hoy los españoles nos volvemos a poner en pie, juntos, sabiendo que el camino es difícil, pero con la convicción de que el PSOE devolverá la confianza, la dignidad y las oportunidades a un país con toda una vida por delante.

Pedro IR.

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Roque Ortiz y la conjura de los marranos

Hace unos días el lenguaraz edil de fomento del PP en el Ayuntamiento de Murcia, Roque Ortiz, quedaba en evidencia al ser grabado en un tono mucho más próximo a la Sicilia de las películas de Coppola que a la democracia española. Este sujeto, desprovisto de toda moral, arengaba a los suyos a pedir la devolución de los favores prestados, tildando a aquellos que no se sometieran a su chantaje de “marranos”.

De sus palabras, en las que también hablaba de apuntarse los logros de otros partidos políticos y de que introduciría en los presupuestos las necesidades de sus correligionarios políticos frente a las de las personas ajenas a su partido, podemos extraer algo positivo, y es la certeza con la que eligió la metáfora porcina con la que, en un tono cuasi amenazante, instigó a sus compañeros, por no decir a sus cómplices.

Y es que el Partido Popular en Murcia está perfectamente representado con la idea de una pocilga. Una pocilga cuya suciedad es la repugnante corrupción en la que se revuelcan personajes cuya mediocridad intelectual solo es equiparable a su mal intencionalidad política. No seré yo quién juzgue comportamientos legales o ilegales, eso es labor de la justicia, pero sí me atrevo a decir que comportamientos como el de esta semana muestran una corrupción moral absolutamente nauseabunda.

El alcalde de Murcia, que se pasea con su impostura por los barrios y pedanías del municipio administrando lecciones de ética pública, se ha demostrado un simple títere a manos de un PP que no deja caer a los suyos y que los defiende aunque hagan alarde de conductas que escandalizarían a cualquier persona con un mínimo de decencia. Y sí, Roque Ortiz corre rápido tras la decencia, al menos tan rápido como lo haría un cerdo tras su pienso, pero la decencia corre más rápido que él.

En la piara de la corrupción pocos marranos se salvan, y entre el lodazal hediondo de las prácticas mafiosas que esta Región ha sufrido durante años uno se pregunta, a veces, si queda espacio para la esperanza; y la respuesta solo puede ser una: sí. Murcia ha de dejar de ser una fosa séptica de la deshonestidad, la indignidad y el fango. Murcia es una tierra de gente trabajadora, de agricultores que curran de sol a sol para sacar a los suyos adelante, de profesionales técnicos y liberales decentes, de padres y madres que les enseñan a sus hijos el valor de las cosas bien hechas. Murcia saldrá de la pocilga en la que nos han sumido, y lo único que quedará de esta época oscura será el recuerdo, siempre amargo, de sus más insignes marranos.

Pedro IR.

A Martu Garrote, SOCIALISTA

Ayer fuimos conocedores de un nuevo intento, por parte de la ejecutiva de nuestro partido, el PSOE, de expedientar a una voz crítica con el fin de silenciarla y, por supuesto, de lanzar un aviso a navegantes. La voz es la de la compañera Martu Garrote, que era compañera ayer, que lo es hoy y que lo seguirá siendo mañana, porque los líderes circunstanciales te pueden dejar sin carné, pero de ser socialista no te quita nadie, aunque quieran.

Para Martu la política es vocación, por eso milita de forma activa, porque militar no es pagar una cuota cada 6 meses sino dejarse la piel pegando carteles, poniendo cañas en la caseta del partido, haciendo pedagogía en la barra del bar o en el gimnasio, o currando durante 12 horas el día de las elecciones sin que te den ni un gracias. Y Martu ha hecho todo esto, y además lo ha hecho de forma diligente y libre.

Seguramente a muchos les moleste que Martu sea una mujer libre, una mujer que no permite que otros piensen por ella, porque el tutelaje del pensamiento es la más postrera forma de posmoderna esclavitud. Así las cosas, esta socialista por los cuatro costados ha consagrado su tiempo y su vida a hacer más grande nuestro partido para hacer así mucho mejor nuestra sociedad.

Sin embargo, su voz crítica ha molestado a quienes, desde el sillón del poder, se han visto incomodados por la discrepancia, aunque esta provenga de alguien que siempre ha puesto la lealtad al PSOE por encima de todo. Martu fue expedientada y suspendida de militancia, y ganó con su recurso a la maquinaria del partido, pero hay quienes no olvidan sus deudas y no se detienen hasta saldarlas.

Compañera Martu, hoy nuestro partido no es mejor sin ti, todo lo contrario. Hoy nuestro partido es un poco menos libre, un poco menos justo y un poco menos socialista; y lo digo entre la tristeza, la rabia y la impotencia. Has tomado una decisión profundamente honesta y profundamente digna, porque los agravios a los que te has visto sometida son, de todo punto, intolerables.

Compañera Martu, hoy, cuando tu voz es más necesaria que nunca, tu camino empieza a discurrir por otra parte, pero aquí sigue tu familia, porque eres una de las nuestras, una socialista a carta cabal, una socialista que puede mirar a los ojos a cualquier militante sin agachar ni un ápice la cabeza. Y quiero decirte que me siento orgulloso de ti, me siento orgulloso de todo lo bueno que le has dado al partido sin esperar ni recibir nada a cambio, me siento orgulloso de tu trabajo y de tu lucha, que es la nuestra; y por encima de cualquier cosa, me siento orgulloso de que seamos, a pesar de todo, y de todos, SOCIALISTAS.

Pedro IR.

Una historia real en la Cataluña del independentismo

El pasado domingo 15 de octubre “María” (que prefiere mantener el anonimato y cuyas iniciales reales son CCB) ingresó en las urgencias del Hospital Taulí de Sabadell (Barcelona). Esta anciana de 86 años, y cuyo testimonio sostiene y aporta su sobrina, sufrió una aparatosa caída en su domicilio. Tras las pruebas pertinentes le encontraron un coágulo en la cabeza y una muñeca rota. La gravedad de la rotura implicaba una operación, pero sin mayores detalles la relegaron a una cama de urgencias sin que nadie pasara a visitarla ni, tampoco, a darle de comer en todo el día, ni en toda la noche.

María decía sentirse, sin embargo, afortunada, porque su cama tenía unas cortinas con las que mantener una cierta privacidad, privacidad de la que no disponían la destacable hilera de camas que se sucedían en el pasillo de hospital, glosado a su vez por los familiares de los enfermos que soportaban entre la estupefacción y la rabia unas condiciones indignas de un hospital público decente.

Por su parte, el hospital decidió mantener a María también todo el día siguiente en Urgencias, y aún sin nada que comer. Tras la enérgica protesta de una familiar de la enferma consiguieron que se avanzara en las pruebas, que afortunadamente dieron buenos resultados en lo concerniente al coágulo, aunque, desgraciadamente, no en lo concerniente a la muñeca.

Dos días después llegó la primera comida, y no fue hasta esa tarde-noche que logró ser instalada en planta, pero la odisea de María estaba lejos de acabar aquí. Debido a la falta de camas en traumatología fue llevada a otra planta, así que el traumatólogo no pasó a verla, lo que provocó que la familiar de la enferma, deduciendo la situación, tuviera que buscar a la secretaria del médico para que esta lo avisase.

A lo largo de la pasada semana le anunciaron una operación que no ha llegado ni se ha concretado, ahondando esto en la incertidumbre de una mujer que no merece, como el resto de pacientes, el displicente trato recibido. Ahora bien, María es una más, es tan solo una más de las personas que vive en carne propia los recortes en la sanidad catalana, una sanidad vapuleada por un gobierno, el de la Generalitat, que ha estado más pendiente de sembrar embajadas por Europa que de sembrar salud entre sus conciudadanos.

La larga fiesta del independentismo corre a cuenta de todos, y el dinero administrado en ella no se gasta en otras cuestiones que, aunque a algunos les pese, constituyen un derecho para los ciudadanos. Y es que en este país el acceso a la sanidad pública es un derecho conquistado a fuerza de una lucha muy costosa, demasiado costosa como para que se deteriore de una forma tan lamentable. Por ello, reclamo desde aquí que se vuelva a la cordura, y que se restituya la dignidad de quienes están en la posición más débil. Un pueblo que no cuida a sus enfermos es un pueblo sin porvenir.

Recorrer hospitales colapsados, sin una atención adecuada a los pacientes, sin un trato correcto, sin respuestas claras y con condiciones inasumibles, no debería ser una realidad en la España del Siglo XXI, pero es una realidad en la Cataluña del independentismo. Huelga decir que esos recortes sanitarios se han vivido y sufrido en otros puntos del país y en otras Administraciones, pero eso no exonera a los dirigentes catalanes de su responsabilidad, porque estos orientan el total de sus fuerzas hacia algo que nada tiene que ver con el bienestar de la totalidad de Cataluña, que anhela que sus líderes vuelvan a apostar una Sanidad pública de calidad, en la que los ciudadanos se sientan cuidados y protegidos, atendidos y respaldados, con un presente digno y, sobre todo, con el mejor futuro asegurado.

Pedro IR.

Hagamos el PSOE que la Región necesita

Los socialistas murcianos estamos inmersos en un proceso democrático que, como todos en el seno de nuestra organización, ha estado enriquecido por un debate intenso a lo largo y ancho de nuestra Región; un debate en el que los protagonistas no han sido los candidatos sino los militantes, y en el que el foco, por primera vez, no se ha dirigido a nuestro ombligo sino a los problemas que asolan a nuestra tierra.

El PSOE no tiene sentido si no se concibe como un instrumento al servicio de los trabajadores, un instrumento para combatir las injusticias. Y no, esta no es ni puede ser una aspiración quimérica, pues se trata del impulso que nos mueve cada día, y es que la de los socialistas es una vida de lucha constante, una lucha a veces desagradecida, dura y extenuante, que nos erosiona y horada también a nivel humano. Pero somos así, no podemos quedarnos sentados cómodamente en el sofá de casa mientras hay gente que sufre la desigualdad, el paro o la exclusión.

Creo firmemente que esa voluntad de lucha es compartida por el conjunto del PSRM, y por ello estoy convencido de que si, por una vez, abandonamos los prejuicios y etiquetas, los rencores y recelos y las inquinas y los lastres, sobre todo los lastres, podremos no solo ser mejores sino ser, y esto es lo importante, útiles. De eso se trata, de ser útiles, a la causa que compartimos y al conjunto de los ciudadanos, que nos esperan y que nos reclaman.

Diego Conesa y Lucas Ayala han dado un paso adelante y estaré con ellos si alguno es elegido Secretario General. Son dos alcaldes que han llevado las políticas socialistas a sus vecinos y eso merece mi respeto; y en el caso de Lucas, además de con mi respeto cuenta con mi amistad. Ahora bien, soy consciente del reto que tenemos por delante, porque lo que nos jugamos es poner a punto al partido para ganar a la derecha, y ese reto exige una visión generosa, fuerte e integradora del PSRM.

María González Veracruz ha sido capaz de asumir esa necesaria mirada, y de hacerlo abriendo su proyecto a la unidad que, durante tantos años, hemos reclamado los socialistas. María es consciente de que los equipos también se construyen con quienes han sido críticos, incluso con ella, y ha sido capaz de valorar el esfuerzo de todos, porque sabe que en este partido la crítica leal sirve para construir, y que la pluralidad de voces ha de ser defendida como un patrimonio de nuestra calidad democrática.

María González es consciente de que el PSRM no se construye en torno a una persona sino en torno a muchas ideas, y ha posibilitado un proyecto en el que ha implicado a cientos de militantes, poniendo negro sobre blanco decenas de propuestas concretas para hacer de la nuestra una organización más transparente, más participativa y mucho más a la vanguardia. Su empeño es unir y fortalecer al partido, y para ello no ha tenido ni una mala palabra con ningún compañero, porque si algo aprendió de las Juventudes Socialistas es que la fraternidad es irrenunciable.

Tenemos por delante una decisión que no solo marcará la historia de nuestro partido sino que marcará la historia de nuestra tierra. Tenemos frente a nosotros una oportunidad única, la oportunidad de devolver al PSRM el impulso y la ilusión que, con tanta fuerza, palpita latente en cada uno de nosotros; la oportunidad de apostar por un nuevo tiempo, sin trincheras y sin división, sin etiquetas; la oportunidad de volver al compañerismo, a la unidad y al gobierno; y  sobre todo, tenemos la oportunidad de hacer, de una vez y para siempre, el PSOE que la Región necesita.

Pedro IR.

Carta abierta de un joven socialista a Carmen Calvo

Compañera Carmen Calvo,

Lamento escribirte estas líneas que nacen, en una mezcla amarga de vergüenza e indignación, como fruto de tu intervención en el Congreso de las Juventudes Socialistas de España; una organización que ha encajado estoicamente un discurso marcadamente irrespetuoso y esencialmente ofensivo. En el día de hoy, has aprovechado tu posición para degradar el criterio de las JSE y para reabrir un debate ya resuelto, con la ventaja de que tu alegato no tendría réplica.

Has armado un discurso en el que has comparado la Gestación Subrogada con la prostitución, blandiendo la consigna de “los vientres de alquiler” y usándola como arma arrojadiza para enfrentarte a un auditorio que te miraba entre la estupefacción, la impotencia y la rabia. Tus palabras infundadas en torno a las gestantes, que has tildado, en su mayoría, de “pobres” y “marginales (…) que no tienen otra salida”, afrentan la posición asumida por una organización que ha decidido reconocer en la mujer mayor libertad y autonomía.

Pero el fin de esta carta, compañera Carmen, no es defender la Gestación Subrogada, sino defender la legitimidad del criterio de las Juventudes Socialistas de España, un criterio que sería igual de legítimo si hubiera sostenido la posición contraria, pero que no merece, en ningún caso, el juicio paternalista y acusador de quien toma la palabra para abroncar en vez de para construir.

Los socialistas siempre hemos aceptado y aceptamos con respeto el resultado de las votaciones democráticas, entre otras cosas porque sabemos que la única fórmula para combatir algo injusto en democracia es con más democracia, y en ningún caso con imposición, exigencia y desprecio. Y aunque no soy miembro de las JSE, sí soy joven y socialista, y milito activamente en una organización, la nuestra, que no merece de sus más altos representantes comportamientos como el que hemos padecido.

Has tenido a bien afirmar que “los socialistas nos vamos a separar” de lo aprobado por las Juventudes, y he de decirte que te equivocas, pues quien se separará de esa posición es el partido, pero no todos los socialistas, porque los miembros de las Juventudes son tan socialistas como tú, y poner en duda su compromiso con los valores del PSOE es escupir a la cara a una generación de hombres y mujeres libres cuyo juicio crítico no es menos solvente que el de los miembros del PSOE o el tuyo, y no lo es ni un solo ápice.

Las JSE han hecho más grande y fuerte a este partido y más digno y mejor a este país. Sus miembros han hecho de la rebeldía su bandera y de la justicia social su meta. Las JSE son un espacio de debate y de democracia, un espacio donde deben confluir los argumentos, pero nunca las faltas de respeto. Por ello te pido que rectifiques y te disculpes, porque no solo has ofendido a las JSE, sino que además has avergonzado a muchos socialistas que queremos arrimar el hombro para que el PSOE y las JSE sigan trabajando juntos en la conquista de un presente que, desde el inconformismo y el activismo, abrirá a los jóvenes y mayores las puertas del futuro.

Pedro IR.

Pseudo-feminismo y estulticia: de la gestación subrogada a Mariano Beltrán

La libertad siempre tuvo un alto precio, pues la expresión de las convicciones que tambalean los púlpitos de lo establecido nunca estuvo exenta de beligerancia, resentimiento y odio. Y ese precio, el de la libertad, lo ha pagado en carne propia el activista, feminista y socialista Mariano Beltrán, que ha recibido toda suerte de insultos, ataques y amenazas por defender la regulación de la gestación subrogada.

El hecho de fondo no es tanto aquello que Mariano defiende, y que se funda en salvaguardar la autonomía de las mujeres para decidir sobre su vientre; el hecho de fondo es que desde un pseudo-feminismo ramplón se intente, no solo sentar doctrina a base de píldoras de moral, sino blandir violentamente esa moral como un arma al servicio de la estulticia. Irracionalidad y cinismo se conjugan en simbiótica comunión entre las filas de quienes se tienen por la vanguardia de la izquierda pero comparten ideario y argumentos con el Opus Dei.

Así, en el marco incomparable de los epítetos dirigidos a Mariano encontramos un amplio corolario de insultos que lo presentan como un explotador que quiere mercantilizar a las mujeres para satisfacer sus caprichos masculinos. Bilis disfrazada de ética y enarbolada, desgraciadamente, por mujeres que creen tener el monopolio purista de la representación femenina, pero que no solo no ayudan a las mujeres, sino que quieren subyugarlas bajo las modernas tutelas que con tanta intransigencia y prepotencia han construido ellas mismas.

Estas damas incólumes que gritan que su vientre no es una vasija se apoyan en el cilicio con una mano y, con la otra, en la biblia. Y en el gran ágora post-moderno de las redes sociales son muchas y algunos los que no dudan en dirigir el más inmisericorde acoso a quienes osan opinar libremente o a quienes no se dejan custodiar por las guardianas de lo suyo y verdugos de lo de los demás.

Pero a pesar de lo acontecido podemos y debemos sacar en claro una lección nada desdeñable, y es que la sociedad tiene que seguir luchando y empujando para caminar hacia adelante. La gestación subrogada será un hito democrático que marcará la historia, como lo hizo el divorcio, el aborto o el matrimonio homosexual. Y ese hito no solo supondrá dotar a la mujer de mayor libertad y autonomía, pues lo que conseguirá, en definitiva, es hacer más libres y dignos a todos y cada uno de los ciudadanos de nuestro país.

Pedro IR.